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No todas las calorías son iguales

Una caloría se define como “la cantidad de energía calorífica necesaria para elevar en un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua”. Una cantidad de energía minúscula que es igual con independencia de si proviene de un bizcocho o de una hoja de lechuga. Esta energía se emplea básicamente para dos procesos: la producción de nuevos «ladrillos» o moléculas para el edificio que es el cuerpo humano (anabolismo), y para mantener el funcionamiento de toda la maquinaria (catabolismo).

Cuando los nutrientes entran en las células, se produce un proceso conocido como respiración celular, una oxidación (degradación a unidades más pequeñas) donde se produce ATP, una molécula que sirve como almacén de energía y la moneda energética que las células usan para costearse sus procesos. En función del origen de las calorías, ya sea grasa, proteína o carbohidratos, las células tienen un modo distinto de trabajar.

  • Carbohidratos: 1g son 4 Kcal. Son la principal fuente de energía que nuestro cuerpo va a utilizar para realizar las diferentes actividades, energía pura y rápida para utilizar de forma inmediata.
  • Proteínas: 1g contiene 4 Kcal. Se utilizan como fuente para la creación de tejido muscular y para la resíntesis de ciertas hormonas y enzimas, nunca como energía directamente y rara vez se almacenan como grasa.
  • Grasas: 1 gr contiene 9 Kcal. Las insaturadas (buenas) son las que protegen los órganos y ayudan en la absorción de vitaminas. Las saturadas y trans en exceso provocan diversas enfermedades.

Tres rutas metabólicas para conseguir energía. Nuestro cuerpo utilizará cómo primera opción la energía rápida y pura que aportan los “azúcares” o hidratos de carbono. Una vez que haya acabado con su reservorio de hidratos de carbono (almacenado en forma de glucógeno en el hígado y músculos), comenzará, poco a poco, a quemar las grasas almacenadas en el tejido adiposo corporal. En caso de que llegara a utilizarse la mayoría de este reservorio graso, o en grandes demandas de energía que superen la capacidad del cuerpo de “transformar” la grasa en glucosa, comenzaría a utilizar las proteínas, de las cuales no existe reservorio, extrayéndose de los músculos corporales.

El cuerpo humano no es una caja hueca en la que entra y sale energía, sino un sistema muy complejo que reacciona de forma muy diferente a los diferentes tipos de alimentos que entran en él, hasta el punto de hacer que nuestro cuerpo consuma más o menos energía. No es un tubo de ensayo para conocer el valor energético de los alimentos. Hay alimentos de difícil digestibilidad, en los que el aprovechamiento real que nuestro sistema digestivo hace de los mismos es significativamente inferior al considerado. La predigestión de estos alimentos repercute en el grado de aprovechamiento y en el trabajo que tiene que hacer nuestro cuerpo para asimilarlos. Ofrecen energía, pero también la consumen mientras son asimilados. Esto hace que no todas las calorías que entren en nuestro cuerpo tengan el mismo valor cuantitativo.

  • Las calorías proveniente de carbohidratos refinados son rápidamente asimiladas en la digestión y dispuestas para su utilización inmediata. Si no es el caso terminarán por engordar los adipocitos.
  • Las provenientes de proteínas, salvo en condiciones extremas, nunca terminan en nuestros michelines.
  • Los alimentos que contiene grasas tienen una absorción lenta y sus ácidos grasos ejecutan distintas labores antes de formar parte de nuestro tejido adiposo.
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