Preparar un buen guacamole no es difícil, pero hay que respetar ciertas normas. Los aguacates deben estar en su punto, ni verdes ni pasados, mantequillosos para que la salsa quede consistente. El resto de ingredientes debe estar equilibrado, que ninguno de ellos sobresalga, sobretodo cuida de no pasarte con la lima o el limón.

guacamole

 

La adaptación, por otra parte, es inevitable, en parte porque algunos ingredientes no son fáciles de adquirir, como el chile jalapeño o el jitomate que forman parte de la receta. Pero también por nuestros hábitos culinarios. Sustituir el chile por guindilla o pimientos del padrón, el jitomate por un tomate rojo fino y la lima por limón verduzco puede ser una buena opción sino disponemos de los ingredientes originales. Añadirle una gotas de tabasco verde le aporta un sabor especial y un toque de picante.

Lo normal es no triturar mucho los aguacates, hacerlo con un tenedor, pero a mí especialmente me gusta homogeneizar mas la salsa e integrar todos los sabores y bato los ingredientes. En esta receta he suprimido el chile porque me gusta mas el guacamole sin pique. El tomate (unos cherrys cortados a la mitad) lo añado al final como guarnición, y, aunque el aguacate tiene un alto contenido en aceites vegetales, le agrego aceite de oliva virgen extra a esta salsa porque no es fácil encontrar aguacates decentes y suple bastante bien la falta de cremosidad.

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Puedes ver la elaboración de la receta paso a paso en este video:
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Ingredientes:

Unos 600gr. de aguacates.
3 c/s de cebolla.
Una taza de cilantro fresco.
El jugo de medio limón.
80gr. de aove.
Pimienta y sal a gusto.
Opcional: Una guindilla o unas gotas de tabasco verde para darle un toque picante.

Elaboración:

– Corta muy fino la cebolla y el cilantro.
– Abre los aguacates a la mitad y corta a cuadrados de un centímetro la pulpa.
– Incorpora la pulpa de los aguacates al vaso de batir y riega con el zumo de limón.
– Ahora agrega el resto de ingredientes.
– Bate hasta conseguir la textura deseada.